Sergio L. García. El País, Madrid 29 de febrero de 2012.
Se ha acusado a las energías renovables de causar la escalada de precios de la electricidad, pero ahora pueden ser la llave de su abaratamiento. El decreto sobre autoconsumo que prepara el Gobierno abre la puerta a que los usuarios se conviertan en productores de energía limpia

Los paneles solares permiten a los hogares generar su propia electricidad.
El nuevo Gobierno ha suprimido las ayudas que recibían los productores de energías renovables (las llamadas primas) por considerar que nuestro país “no se las puede permitir”, en palabras del ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria. Los más de 5.000 millones al año que cuestan esas ayudas parecen demasiado en un país asfixiado por las deudas.
Las empresas eléctricas demandan que se les devuelva lo que se les debe, ya que la electricidad no ha subido tanto como el coste de generarla. Así que la mala noticia es que la electricidad va a seguir subiendo.
La buena noticia es que el decreto sobre autoconsumo de energía renovable (una normativa que comenzó a tramitarse con el anterior Gobierno, pero que el nuevo ha decidido mantener) abre la puerta a que se produzcan importantes ahorros en la factura. ¿Cómo? Mediante la generación doméstica de electricidad con pequeñas instalaciones productoras, tales como placas solares o mini generadores eólicos.
¿Por qué la electricidad está tan cara?
Responder a esta pregunta es tan complicado como el sistema de subastas eléctricas instaurado por el exministro de Industria Miguel Sebastián en la anterior legislatura. Este sistema se impulsó como forma de liberalizar el mercado eléctrico –antes la tarifa la fijaba el Gobierno– y consiste en una subasta entre los productores de energía y las grandes compañías distribuidoras. Con estas pujas –que son semestrales– se determina la mitad del precio de la energía. La otra mitad, la sigue fijando el Gobierno.
Se esperaba que con la liberalización, la electricidad bajase. Pero ha sucedido exactamente lo contrario. Según datos la asociación de consumidores Facua, la factura eléctrica de los hogares ha subido a un ritmo de 60 euros al año desde que se pusieron en marcha las subastas en 2007. Un hogar español paga hoy, de media, 0,16 euros por kilowatio/hora, más del doble que uno francés, según datos de Eurostat. En todo el continente, solo Malta y Chipre tienen un recibo de la luz más caro.
Sí, pero ¿por qué la electricidad está tan cara? Según a quien se pregunte hay distintas respuestas. La Comisión Nacional de la Energía (CNE) investiga posibles maniobras para encarecer el precio que sale de las subastas. La otra mitad de la tarifa, la que fija el Gobierno, sirve para pagar una serie de subvenciones a los productores que, cada vez, han ido siendo más cuantiosas: las ayudas al carbón nacional (600 millones de euros al año), las subvenciones a las centrales de ciclo combinado (175 millones) y, sobre todo, las primas a las energías renovables (más de 5.000 millones de euros anuales).
La respuesta es tan complicada como el propio sistema eléctrico… Por eso, se ha impuesto una versión simplificada: la culpa es de las primas a las renovables. Y el nuevo ministro de Industria, José Manuel Soria, las ha suprimido de la noche a la mañana. El objetivo es ajustar un poco la brusca subida del recibo que se espera para los próximos meses.
¿Por qué va a seguir subiendo la electricidad?
Todos los usuarios del sistema eléctrico debemos a nuestras compañías (Fenosa, E.on, Hidrocantábrico, Iberdrola…) más de 500 euros por cabeza. Es el llamado déficit de tarifa, una creación del Gobierno de José María Aznar para evitar subidas bruscas en el recibo. Los usuarios no pagaban todo en el momento, sino que dejaban a deber parte. Esta parte se convierte en un producto financiero que las eléctricas venden a inversores.
Pero resulta que la parte de la factura que cada dos meses se destina a devolver ese préstamo a las eléctricas no ha llegado ni de lejos para compensar el aumento de los precios de la electricidad en origen a lo largo de los últimos años y se ha ido acumulando una inmensa deuda que hoy alcanza los 24.000 millones.
El nuevo Gobierno ha decido abordar el problema y según ha dejado entrever el ministro, la solución deberá venir de las tres partes: Gobierno (asumiendo una parte con cargo a los presupuestos), usuarios (con una subida de tarifas) y las compañías eléctricas (condonando una parte de la deuda). Pero estas últimas ya han advertido de que su disposición a renunciar a parte de lo que se les debe es ninguna, con lo que serán las otras dos partes (que en realidad son solo una: los contribuyentes) las que, probablemente, asuman la mayor parte.
¿Cómo pueden las renovables ayudarnos a reducir nuestra factura?
Autoconsumo por netmetering o balance neto son palabras de momento extrañas, pero cuyo uso se puede generalizar en poco tiempo. Así si será si se aprueba el borrador de Real Decreto sobre Balance Neto. Fue elaborado por el anterior Gobierno, pero el nuevo Ejecutivo lo ve como una “alternativa real”, tanto para los consumidores, que se ahorrarán cantidades significativas, como para el sector fotovoltaico, una industria que, con la moratoria de las renovables teme perder negocio y empleos, pero que podría salvarse si empieza a vender pequeñas instalaciones para viviendas.
A día de hoy nada impide a nadie comprarse una placa fotovoltaica y generar su propia electricidad en casa. Así, esta persona conseguirá reducir un poco su factura eléctrica. Pero el netmetering va un poco más allá. Además de eso, el usuario vuelca a la red eléctrica la energía que produce y que no consume y su operador eléctrico le tiene que compensar por ello. No con un pago directo, pero sí con un descuento sobre las futuras facturas.
El Real Decreto 1/2012, el mismo que ha establecido la moratoria en el pago de primas a las renovables y que ha puesto en pie de guerra, entre otros, al sector solar fotovoltaico, alude al netmetering como alternativa.
Ya hay productos comerciales de empresas como Soltec u Onyx pensados para este uso, con un precio de salida de unos 500 euros. Suelen ser soluciones modulares y se pueden instalar en serie, de manera que se pueden producir desde unos pocos cientos de vatios hasta varios kilovatios. La propuesta de la unión de productores de equipos fotovoltaicos UNEF es que grupos de usuarios (comunidades de vecinos, por ejemplo) instalen unos 3 kilovatios en sus azoteas, lo que, a los precios actuales, supondría una inversión de 5.000 o 6.000 euros. “El balance neto compartido ya sería rentable sin ningún tipo de ayuda económica del Estado e incluso podría aportar un ahorro de hasta el 3% anual para este mismo año”, aseguran.